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Desafiando el silencio

Actualizado: 24 ene 2024





Han pasado semanas desde la última vez que escribí. Me encantaría decirles que he estado muy ocupada, viajando o llena de trabajo, pero la verdad es que no he estado haciendo mucho para algunos pero para mi demasiado, sanando.


Durante los últimos cuatro años, mi manera de enfrentar las cosas era a través de la búsqueda constante del movimiento, muchas veces sin detenerme. De hecho, el otro día vi un meme que lo explica; quería compartirlo pero ya lo perdí. Era algo así:

"Hay dos tipos de personas en el mundo: aquellas que lo sobrepiensan (salía Hulk) y aquellas que lo omiten (Salía Iron Man)."

Con los años, he conocido a gente que, sin duda alguna, se encuentra en el centro y, por consiguiente, son más felices. Se permiten sentir (que es lo sano), llorar, reír, enojarse en su momento, soltar, despedirse y desprenderse. Es hermoso ver aquello, pero muchas veces no vemos el proceso completo, solo vemos el inicio y el final, o el inicio o solo el final.


Los meses que estuve fuera de redes sociales, me encontraba sanando mi corazón y mi alma, aún lo hago y es que al final del día a eso venimos, a experimentar el mundo material cuidando de nuestra esencia espiritual para evolucionar. Pero menciono esto porque para mí, el sanar en silencio era muy importante, es muy importante, alejada de todo y de todos. Fueron 5 meses en los que en realidad no salí con amigos, salía poco con la familia y quizás suena a depresión, quizás lo era. Algunos dirán que los monjes pasan más tiempo en templos y no es depresión, o que la gente llega a pasar más tiempo en retiros, o en silencio. Fue un tiempo que me pareció necesario.


Durante mucho tiempo creí que de cierta manera estaba exenta de compararme, pero curiosamente e inconscientemente me di cuenta de que lo hacía. Me llegué a sentir incluso presionada por "cómo" "tenía que sanar", porque muchas veces solo veía el principio y el final de los demás, nunca el proceso ¿Qué pasaba en el intermedio? ¿Entraban a una máquina carísima y se volvían musculosos? ¿Compraban un doctorado? ¿Se habían vuelto modelos de la noche a la mañana? ¿Superaban a sus traumas por arte de magia? ¿Todos odiaban los antidepresivos?

Dicho de otra manera, no veía el proceso y eso me hacía creer que algo estaba mal conmigo. Que como mis duelos no eran lineales, yo estaba mal por ello. Que quizás no estaba yendo lo suficientemente rápido y llegaba a minimizar mis logros, me pasa como a todos de vez en cuando en la crisis de adulto joven.


Creo que el silencio es sumamente importante para sanar. Aprender a desconectarnos en un mundo que siempre está conectado, ese es el verdadero reto. Sin embargo, tengo una amiga especial de 13 años, que me preguntaba por qué no compartía el proceso de sanación. Yo sabía, que como estaba trabajando cosas íntimas, realmente no quería compartirlo. Siempre he sido muy reservada con ello, sin embargo, el hecho de hacerle saber al mundo que las cosas no estaban bien quizás podía ayudar a otros seres humanos no muy lejanos a mí a darse cuenta de que no soy una muñeca de plástico ni tenemos que serlo, alguien que no cumple con todos los estereotipos, que también me duele y tengo unos días mejores que otros, que también tengo recaídas y de las peores. Ayudar justo como a mi me habría gustado ser ayudada con el hecho de compartir lo que viví y a dónde me acerqué.


Esta pequeña amiga de la que les hablo, me sacó de mi zona por su comentario:

"Mis amigas te ven en Instagram y quieren ser como tú, creen que siempre ha sido así."

Me sentí mal e irresponsable por darme cuenta que hay niñas más pequeñas siguiendo mi contenido y tienen la visión de que en mi mundo todo es perfecto, todo es rosa y todo debe serlo porque siempre ha sido así, todo esto mientras estaba hecha pedacitos, mientras mi mundo apenas y tenía colores. Quizás no tenían que saber eso, pero creo que durante la adolescencia y adultez joven, incluso en la adultez, los estímulos externos de la sociedad en la que vivimos nos llevan a dar por hecho que debemos estar bien.


El sanar creo que es algo íntimo, que cada uno lo hace a su tiempo y su manera, acompañado que mejor, hablo tanto de sanar físicamente, mentalmente y espiritualmente. Pero sin duda alguna hay más gente allá afuera que está pasando por situaciones similares, gente que ya pasó por lo que tú estás pasando. Considero que al encontrar a más personas con situaciones en común en la historia, te hace ver que aunque no conozcas a esos seres detrás de la pantalla, hay alguien más que ya lo vivió y no estás solo. Por más cliché que suene.


Yo me sentí sola en algún punto y de corazón espero que nadie se sienta así en momentos muy complejos. No sabía a quién acudir aparte de mi psicólogo y psiquiatra, porque todo lo que veía en la escuela, el trabajo, redes sociales, películas, libros, es esa constante de "el final feliz llega, tienes que ir por él tú, sí hay aliados pero todo depende de ti". Y en parte sí, el crecimiento personal nadie lo hará por ti pero a ver, la evolución de la especie Homo sapiens sapiens, de acuerdo a múltiples estudios1, ha sido gracias a su tribu, a su gente. Somos seres con comportamiento prosocial o bien su traducción "hyperprosociality" haciendo referencia a que en nuestro código genético el altruismo y convivir es parte de nuestros entes desde siglos atrás.




Sobrellevar recaídas de cualquier cosa es mucho más fácil acompañado. Sobrellevar medicamentos que estás tomando es más sencillo acompañado. Vivimos en tiempos muy complejos, donde a veces parece que todo es perfecto, donde nuestro código genético nos pide a gritos que sobrellevemos las cosas como una misma especie, como humanidad compartiendo los procesos pero no lo hacemos. Tiempos donde son pocos los que muestran el proceso y muchos los que enseñan el resultado y eso nos lleva a una ansiedad colectiva que no termina. Son pocos los que se detienen a genuinamente escuchar, empatizar y ser humanos. Parecemos bots detrás de computadoras, compitiendo con el otro bot para subir una foto con más doctorados, más cuadritos, mejores empresas, más títulos.


Solo quiero compartir que he estado viviendo un proceso más complejo de lo que quería admitir. Sin embargo, al estar en este punto me di cuenta de la necesidad de tener una mano y la responsabilidad del impacto que causaba el solo compartir las sonrisas.

El darme cuenta de que afuera había más gente que pasaba por cosas similares, personas que en realidad compartieron su proceso, me dieron esperanza, me permitieron acercarme más a Dios , a obligarme a indagar más en mí misma pero acompañada, a mantener el corazón abierto y ponerle el triple de ganas a algo que me estaba costando el doble.


No tenemos idea de lo mucho que puede cambiar un genuino "Hola ¿Cómo estás?" Una llamada telefónica, una visita . La sanación creo que es algo muy personal, pero el hecho de compartir ciertos procesos te puede hacer conectar con personas que no te imaginas, el usar las redes sociales realmente para conectar y no desconectar, te sorprendería ver que puede hasta salvar vidas. Quizás algunos tienen grandes comunidades en sus redes sociales y en la vida real, algunos otros unas comunidades más pequeñas, sea como sea, me parece importante que el compartir no solo sea el logro, sino las pequeñas cosas también. Ser más amables con nosotros mismos, reconocer lo pequeño aspirando a lo grande. Darle la relevancia de nuestra la salud mental de la misma manera que la física, que la espiritual, si ya la tienes, empatizar con aquellos que no, ser paciente y compasivo. Invitar a compartir también el proceso y no solo el resultado.


Comprender que esta bien estar mal y no por tener cierta trayectoria, logros, o experiencias de vida, se le tiene que dictaminar a alguien el "deber" sobre un comportamiento ante la vida. Creo que algo hermoso de la vida es la posibilidad de reinventarnos cada vez que es necesario, compartir lo bueno pero también un poco del proceso. Recordar que estaremos en pantallas diferentes a miles kilometros de distancia pero seguimos en una misma red, la de la humanidad.






1 Referencia de múltiples estudios y artículos sobre la evolución de nuestra especie



 
 
 

1 Comment


jjgrtenis11
Jan 25, 2024

¡Gracias por compartir Angie! Estás reflexiones de la vida y nuestros procesos internos son invaluables. Por la sanación de nuestros procesos internos y de compartir con los demás lo que nos dejan para ayudarnos a crecer.

Namasté.

Atte. Jimmy Gutiérrez

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