Cuando la vida parecía detenerse, su amor nos mantuvo en pie
- Angélica
- 4 ene
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Un gracias que nace desde lo más profundo de mi corazón
Este año puso mi vida y la de mi familia a prueba de maneras que nunca imaginé. El accidente que viví no solo me sacudió físicamente, sino también emocionalmente. Fue un momento de vulnerabilidad, de incertidumbre y, a veces, de miedo. Pero en medio de todo eso, encontré un refugio en ustedes, en sus oraciones, en su apoyo y en su amor.
Hoy quiero detenerme y expresar, desde lo más profundo de mi alma, mi eterno agradecimiento. A todos los que se acercaron con palabras de aliento, a quienes me tuvieron presente en sus pensamientos y oraciones, y a quienes nos brindaron apoyo económico cuando más lo necesitábamos, gracias. No tengo suficientes palabras para describir cuánto significó cada gesto, por pequeño que pudiera parecer.
Mi mamá, guerrera incansable, no tengo forma de agradecerte lo suficiente. En los días más oscuros, fuiste mi luz; cuando el dolor y el agotamiento me vencían, tu fuerza me sostenía. Tu amor y dedicación fueron el motor que me empujó a seguir adelante.
A mi familia y amigos, gracias por ser un escudo en este momento tan difícil. Sentir su presencia y apoyo fue lo que nos mantuvo de pie. Y a todas las personas que, aun sin conocernos, nos brindaron ayuda o nos enviaron sus mejores deseos, sepan que sus acciones tocaron nuestro corazón de una manera que jamás olvidaremos.
Este accidente nos cambió, pero también nos mostró lo hermoso que puede ser el mundo cuando las personas se unen para cuidar y levantar a otros. Estoy aquí, sanando poco a poco, con el corazón lleno de gratitud y una lección que llevaré conmigo para siempre: no importa cuán grande sea la tormenta, el amor y la solidaridad siempre nos guiarán de regreso.
Gracias, infinitas gracias, por ayudarnos a levantar nuestras alas cuando sentimos que no podíamos volar.
Con todo mi corazón,
Angelica

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